domingo, 28 de agosto de 2011

Sensaciones

Qué tristeza me provoca leer en los diarios que un joven de tan sólo 14 años ha muerto en Chile de un balazo en el pecho disparado por los carabineros, que reprimen a un pueblo que se levanta por un derecho universal como es el derecho a la educación.

No puedo comprender cómo frente a manifestaciones pacíficas y creativas, el Estado chileno ha dado una respuesta tan bruta, tan inhumana que no conduce a una solución, sino que empeora el panorama y entristece, no sólo por la vida perdida (que me animo a decir que no será en vano) sino por lo que conlleva la represión en sí misma.

La represión en la “acción que parte generalmente del poder para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales” ¿Cuándo van a entender los que creen tener el poder, que no se trata de mantenerlo a costa de que sean sólo unos pocos los que se benefician?¿Cuándo van a entender que lo que nos hace únicos es justamente la búsqueda constante de otra realidad posible?

El pesimismo no es un adjetivo que me caracterice. Sin embargo, ver las imágenes de los carabineros atropellando ancianos y niños, me eriza la piel y me hace pensar que el hombre no dejará nunca de lastimarse por el interés económico.

jueves, 25 de agosto de 2011

El tiempo


Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado


Siempre pensé que tu sangre guaraní y mi piel charrúa se llevaban bien. El tiempo nos iba demostrando que valía la pena seguir creyendo en sus decisiones, sin obligarnos a tomarlas. Sin embargo, el tiempo así como todo lo cura, también lo corroe; y fuimos de a poco perdiendo la frescura. Se nos agusanó el corazón, sin más explicación que una gran indecisión.


Sin creer que se pudiera terminar, sentí el deseo profundo de luchar por lo que me latía adentro. Y fue así que emprendí un viaje a lo desconocido. Aterrada por no saber a dónde ir, tuve momentos de flaquezas e inseguridades. Y al llegar allí comprendí que la realidad duele, envenena la sangre y teje telarañas de insultos que no se dicen, pero se sienten.


Hubo una época en que lo real refrescaba, en que el aire olía limpio y suave, pero el constante devenir del tiempo, hizo que los blancos se tornaran grises, para luego transformarse en negros, negros tan oscuros, que podíamos mirar, pero no podíamos ver.